Escríbenos
Debe completar todos los campos
Quitarnos la tristeza de encima no resulta tarea fácil.

Autor: Lic. Susan Portes, Psicóloga Clínica / Terapeuta Cognitivo-Conductual .-

Este artículo lo escribo motivada por algunos casos de pacientes que han llegado a mi consulta presos de una tristeza inexplicable que les impide ver las oportunidades que a diario nos da la vida y que entienden que nada en su día a día es motivo de real alegría.  Es tarea de nosotros, los psicoterapeutas, indagar sobre los síntomas, analizarlos y confirmarlos para así llegar al diagnóstico que nos permita hacer una correcta intervención.  Esta tarea a veces ni es breve, ni mucho menos fácil, pero es la labor que debemos realizar para que esa vida llegue a transformar su interior y con ello ver lo que le rodea de mejor color.

Hablar de tristeza puede suponer que es algo hasta cierto punto, simple y temporal.  Pero hay casos donde la tristeza pasa a ser de largo plazo y es ahí cuando ya vendría a ser un tipo de trastorno afectivo o de estado de ánimo, identificado como Distimia, que presenta características muy similares a la de una depresión mayor, aunque menos crónica y grave a la vez, pero, que requiere atención clínica.  

En la distimia, las personas suelen transitar por su vida diaria con cierta normalidad, pero donde están presentes síntomas como:

·      Pensamiento negativo

·      Baja autoestima

·      Pobre conciencia del estado de ánimo

·      Incapacidad para tomar decisiones

·      Sensación de déficit de energía vital

·      Insomnio o sueño excesivo

·      Alternación en el apetito (falta o exceso)

Junto con estos síntomas se pueden presentar otros, pero entiendo que con este grupo podemos darnos cuenta de que la vida se ha tornado difícil para quien presenta estas condiciones.

La o las causas de la distimia es multifactorial ya que intervienen factores genéticos, bioquímicos, psicológicos y ambientales en su formación y mantenimiento, y de igual modo se debe actuar en su intervención, manejando un tratamiento combinado (terapia cognitivo-conductual junto con medicación).

Ahora, ¿qué puedes hacer en tu día a día para mejorar tu estado de ánimo, si es que te has identificado con lo presentado en este artículo?

Ö      Haz algún tipo de actividad física.

Ö      Come adecuadamente evitando los excesos o dietas demasiado estrictas.

Ö      Evita situaciones de estrés lo más que puedas.  Aprende a dejar a un lado lo que no puedes resolver.

Ö      Mantén tus relaciones sociales activas. El apoyo social siempre será de gran alivio.

Ö      Trata de dormir tus 8 horas diarias.

Ö      Evita el alcohol y las drogas ya que sólo empeoran los síntomas.

Ö      Haz actividades que te aporten alegría (ver una buena película de humor, leer libros de superación personal), etc.

Desde el punto de vista de la ciencia, sé que estos consejos te pueden ayudar junto a tus terapias (psicoterapia y medicación), pero te dejaré el último y más importante consejo de todos: busca a Dios.

Lectura sugerida: Biblia Salmos 34:4 “Busqué al Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores”.

necesitounconsejord@gmail.com

 

 

Escribe tu Comentario
Escúchanos en Vivo
Más opciones de reproducción:
Más del autor
Quitarnos la tristeza de encima no resulta tarea fácil.