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Por qué se pierde la chispa inicial del matrimonio?

Autor: Lic. Susan Portes, Psicóloga Clínica / Terapia Individual .-

Cuando llegamos al matrimonio esperamo que la atracción, la pasión, el interés del uno por el otro sea para toda la vida.  Todo es novedoso y hasta divertido pero va pasando el tiempo y sin darnos cuenta lo que era novedoso se convierte en costumbre, carga y monotonía y lo que era divertido resulta que ahora es lo que más molesta.

Cuando llegamos al matrimonio nos vamos relajando poco a poco, la imagen que cuidábamos y que adaptábamos para encajar mejor con la persona amada va cediendo y vamos presentando la parte real de cada uno lo cual indica por un lado que hay confianza pero por otro lado que vamos entendiendo que ya no hay por qué hacer el esfuerzo de seguirle gustando a la pareja, de seguir siendo considerados (as), de hacer sentir al otro que es lo más importante en nuestras vidas después de Dios.  

Sabemos que aparte de entrar en confianza vienen las responsabilidades en la familia que se van aumentando por las mismas exigencias sociales y la llegada de los hijos y que esto son condiciones que van afectando al matrimonio porque imponen distancia, silencios por cansancio, descuidos por cambio de intereses y en ese transitar se va extinguiendo la chispa inicial  del matrimonio.

La mejor manera de evitar esto desde un inicio es aceptar el diseño de organización de vida que nos ha sido enseñado en la Biblia.  Aunque no haya una escritura completa donde nos hable de las prioridades sabemos que nos fueron indicadas de la siguiente manera:

1.        Dios primero que todo.  Es lo eterno, lo que no caduca. Deuteronomio 6:5 “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” Si todo el corazón, el alma y la fuerza de uno está comprometido a amar a Dios, Él es la prioridad número uno.

2.       Si estás casado(a), tu esposa(o) viene después de Dios. Un hombre casado debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia (efesios 5:25).

3.       Si esposos y esposas son secundarios solo a Dios en nuestras prioridades, y siendo que un esposo y una esposa son una sola carne (Efesios 5:31), entendemos que el resultado de esa relación matrimonial –hijos– deben ser la siguiente prioridad.

4.       Deuteronomio 5:16 nos dice que honremos a nuestros padres, para que tengamos larga vida y nos vaya bien. No hay un límite de edad específico, lo que nos lleva a creer que en tanto nuestros padres vivan, debemos honrarlos.

5.       Después de los padres, viene el resto de la familia de uno (1 Timoteo 5:8), luego los hermanos en la fe y así los relacionados en el orden social y laboral.

Cuando tenemos nuestras prioridades bien establecidas sabemos entonces que un desorden en este orden traerá desarmonía interna y por consiguiente en todo lo que se relacione con nosotros.  Cuando entendemos que el esposo va por encima de los hijos (siempre y cuando no suponga una amenaza para sus vidas) vamos a comprender la importancia de mantener bien activo los fundamentos que preserven y ayuden a florecer esta unión.  Cuando hacemos esta conciencia nos resulta mas fácil ser considerados, estar más comprometidos, tener admiración por quien es nuestro compañero (a) de vida y por consiguiente hacer de nuestros días juntos, días placenteros. 

De los mejores tips que les puedo ofrecer para el día a día son:

·         Recordar que a esa persona especial la elegimos y la aceptamos nosotros y que esa aceptación siempre debe estar.  Si intentas cambiar la esencia del ser de quien te enamoraste te estás diciendo a ti mismo (a) que te descalificas en tu elección.

·         Los detalles que entiendas que te molestan y que pueden ser modificados convérsalos y motiva al cambio mas no lo exijas.  Desde el momento en que exigimos cambios entramos al papel de padre o madre de nuestro conyugue y así es imposible tener una pasión viva.

·         Buscar ser leal siempre a tu conyugue, esto es, no darle la espalda nunca.  Cuando somos leales el uno hacia el otro se establece una unión inquebrantable.  Es con tu pareja quien mejor te puede comprender, apoyar y ayudar y si ambos así lo hacen siempre serán los mejores cómplices del amor del uno hacia el otro.

·         Tener siempre un momento para estar a solas sin importar cuán difícil o cargado haya sido el día y que en ese momento lo primero sea interesarse por el sentir del otro.  Ya los problemas se hablarán cuando estemos seguros de que el ambiente entre ambos está bien relajado.

·         Buscar realizar actividades de interés común.  No todo lo compartiremos con el conyugue pero si algo nos unió fue precisamente las afinidades.  Hay que buscar nuevamente en esas afinidades los momentos a compartir en alegría.

·         Tener y hacer del  tiempo de intimidad sexual algo importante. Tan pronto adviertas que se está entrando a un punto muerto o de aburrimiento hay que innovar.  Si se sospecha que es por razón orgánica (alteraciones hormonales, alteraciones neuroendocrinas, enfermedades metabólicas, por consumo de sustancias sicoactivas, etc) lo recomendable asistir al médico para actuar en la solución del problema.

·         Hacer planes en conjunto a corto, mediano y largo plazo.  Los planes siempre nos inyectan energía, vitalidad y esto nos da una razón mas para animarnos.

No dejes para mañana lo que puedes ir cambiando desde hoy.  Es mejor luchar para activar nuestro matrimonio que rendirse.

Por: Lic. Susan Portes,Psicóloga Clínica / Terapia Individual

necesitounconsejo@hotmail.com

 

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