Que las emociones no te traicionen.
En el presente se nos hace bastante familiar hablar sobre emociones, autorregulación, inteligencia emocional y esto es así aún no estemos formados en áreas de ciencias de la salud, pero cuando llega un momento a nuestras vidas en el que atravesamos situaciones que nos generan crisis de ansiedad nos cuestionamos sobre el por qué no podemos escapar de los síntomas al primer asomo de cambio en el organismo.
Las experiencias diarias nos hacen reaccionar emocionalmente y estas emociones resultan necesarias para ayudarnos en nuestra adaptación. El problema está cuando no tenemos éxito en modular la intensidad o duración de los estados afectivos internos y de los procesos neurofisiológicos que le acompañan lo cual puede llevarnos a entender que no tenemos control ni de la situación ni de lo que sucede en nuestro cuerpo, biológicamente hablando, ni de las respuestas que ofrecemos. Ni dar rienda suelta a las emociones ni controlar excesivamente ciertas actitudes nos deja bien parados. Manejarnos de manera apropiada es la mejor vía para afrontar los retos y las situaciones de conflicto, pero esta habilidad debemos aprenderla y practicarla para que resulte una buena aliada.
Hay emociones positivas, negativas y ambiguas y todas tienen una función adaptativa (Bisquerra, 2009). La complejidad de las emociones viene de la diferencia de valorar un acontecimiento de manera distinta y para entenderlas y para entender también las propias reacciones hay que tomar en cuenta nuestra dotación biológica, las experiencias vividas y los acontecimientos aprendidos. Tal vez estás leyendo este artículo pensando que con toda la información de tu vida no te quedó espacio para aprender a no ser tu propio enemigo cuando de reacciones y emocionalidad se trata, pero mi interés es de dar una orientación muy condensada pero importante de cómo puedes iniciar en la meta de mantener tu equilibrio emocional y mejorar en tu bienestar sin importar cuál es la situación que estás atravesando sea de estrés, de tristeza, de ansiedad, angustia, o hasta de alegría. Te dejo aquí unos pensamientos que te orientarán en cuanto a saber de qué se trata esto de la regulación emocional. Recuerda que es tan sólo una información para acercarte más a ti mismo y a la vez una invitación a que te motives en este aprendizaje sobre estrategias de regulación emocional para mejorar en tu manera de hacer las cosas y para mejorar en tu forma de ser.
- Trata de reconocer cómo percibes una información o acontecimiento y cómo te relacionas con esta situación. Reconocer lo que nos provoca una situación en especial es el punto de partida para cambiar la manera de reaccionar o responder.
- Vive la experiencia tal y como es. No busques darle mayor intensidad de la que realmente tiene, pero tampoco busques evitar lo que sucede. Mira todo en su justo valor.
- Tómate el tiempo de pensar. Aunque hayas sentido miedo, ira, angustia, etc. no prolongues esta respuesta. Si, por ejemplo, ante la ira reaccionaste con gritos trata de detenerte en ese punto para que puedas analizar sobre las consecuencias que acabas de experimentar y si estás consecuencias te resultan útiles en tu vida. Generalmente cuando hacemos esta pausa nos damos cuenta de que no vale la pena seguir dando rienda suelta a esa emoción.
Aún con este conocimiento te podrás enfrentar a muchas equivocaciones. No importa, acepta estas equivocaciones para que puedas en lo adelante descartar las respuestas que no te han funcionado y te animes a probar otras nuevas.
El objetivo de la regulación emocional es recuperar el equilibrio y mantener o aumentar el bienestar que teníamos antes de que una emoción intensa haya cambiado nuestro estado inicial (Pagés y Reñe, 2008).
Si quieres recibir más beneficios personales de estas estrategias no dudes en contactarme: necesitounconsejo@hotmail.com